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Material de curación

En ningún botiquín de primeros auxilios debe faltar el material de curación, el cual es indispensable para limpiar, desinfectar y cubrir heridas, cortaduras, quemaduras y picaduras de insectos, lesiones que reúnen las siguientes características:
Heridas leves. Daños en las capas superiores de la piel que n...

Material de curación

En ningún botiquín de primeros auxilios debe faltar el material de curación, el cual es indispensable para limpiar, desinfectar y cubrir heridas, cortaduras, quemaduras y picaduras de insectos, lesiones que reúnen las siguientes características:
Heridas leves. Daños en las capas superiores de la piel que no originan abundante sangrado o hemorragias, no afectan órganos vitales y no son grandes; aparecen en forma de raspones y cortaduras pequeñas. Son ocasionadas por pequeños accidentes dentro y fuera de la casa, los cuales son propiciados por distracción, prisas y cansancio; requieren atención menor, aunque deben observarse normas de higiene básicas para evitar infecciones, las cuales incluyen lavado de la zona con agua y jabón, así como la aplicación de algún antiséptico.

Heridas mayores. Se les denomina de esta manera cuando las lesiones afectan a capas profundas de la piel o si se complica con hemorragia abundante. En algunos casos se retienen fragmentos de cuerpos extraños que originaron la lesión, como vidrios, piedras o residuos de madera. Se curan con relativa facilidad si son atendidas adecuadamente a través de técnicas de primeros auxilios o por un especialista, y si se lleva a cabo apropiado control de su desarrollo evitando una infección.

Quemaduras. Lesiones sobre una superficie más o menos extensa del cuerpo ocasionadas por la acción de una fuente de calor, por ejemplo, objetos muy calientes, fuego, agua hirviendo o sobreexposición a los rayos solares. Se clasifican en distintos grados, según la lesión que sufran los tejidos: las de primer grado sólo afectan la superficie o epidermis y se caracterizan por enrojecimiento de la piel y dolor. En las de segundo, se forman ampollas, y las más graves son las de tercer grado, pues la piel se deshace y deja expuesta la carne viva.

Picaduras de insectos. Se manifiestan con brotes de ronchas rojas en la piel que se producen cuando los insectos inyectan pequeñas cantidades de sustancias venenosas, las cuales dan lugar a dos tipos de reacciones: local, que produce dolor e inflamación en la zona de la picadura y la de tipo alérgico, que causa urticaria, hinchazón y dificultad para respirar. A causa del rascado pueden desarrollarse heridas.

Para atender las lesiones antes descritas se requieren diversos productos, los cuales conforman el material de curación, generalmente incluyen:

Agua oxigenada. Solución útil para lavar las lesiones.

Alcohol. Se usa para desinfectar instrumental y limpiar la piel, pero no es aconsejable emplearlo directamente en una herida porque irrita los tejidos.

Algodón. Auxiliar en la limpieza de la piel y en la aplicación de antisépticos.

Antisépticos. Sustancias que previenen infecciones al impedir el crecimiento de los gérmenes que comúnmente están presentes en toda lesión.

Apósitos. Almohadillas elaboradas con gasa que sirven para cubrir las heridas desinfectadas.

Compresa. Porción de gasa estéril lo suficientemente grande (30 a 40 centímetros) para que pueda extenderse más allá del borde de la herida o quemadura; asimismo, es útil para detener hemorragias.

Crema para quemaduras. Sólo está indicada para las quemaduras que afectan la superficie de la piel, también denominadas de primer grado.

Crema para picaduras. Controla los síntomas, por ejemplo, comezón, ardor e irritación.

Gasas estériles. Se usan para limpiar y cubrir heridas.

Hisopos. Son útiles para extraer cuerpos extraños, limpiar heridas y aplicar antisépticos en cavidades.

Suero fisiológico o solución salina normal. Sirve para limpiar o lavar heridas y quemaduras.

Vendas. Hay de distintos tamaños y llegan a ser necesarias para mantener apósitos y compresas sobre las heridas y quemaduras.

Vendas adhesivas. Se emplean para cubrir lesiones pequeñas.

Telas adhesivas. Permiten fijar en la piel gasas, apósitos, compresas y vendas.

¿Qué hacer en cada caso?

Es importante saber que en cada tipo de lesión se requerirá un manejo diferente, en el caso de heridas leves es fundamental:

  • Lavar muy bien con agua y jabón la zona lesionada.
  • Si hay tierra en la herida, se debe procurar retirarla en su totalidad, para lo cual se pueden usar algodón o gasa limpios y pinzas estériles (se esterilizan al hervirlas con agua durante 5 a 10 minutos, o bien sumergiéndolas en alcohol o algún otro antiséptico).
  • Para limpiar la herida y piel que la rodea se recomienda el uso de antisépticos, lo que puede apoyarse con un trozo de algodón o hisopo.
  • Si se trata de una herida por instrumento punzocortante (tijeras o cuchillo) que sangra, debe presionarse ligeramente a los lados de la lesión durante 10 minutos. Asimismo, pueden aplicarse ungüentos que ayudan a desinfectar y desinflamar estas lesiones.
  • Cubrir la herida con una gasa que permita ventilación y sujetarla con tela adhesiva.
  • Revisar periódicamente la herida y vigilar que no se presente infección.
  • Si la herida es muy pequeña, con una vendita adhesiva será suficiente.
  • Si el dolor y las molestias son intensas puede recurrirse a algún analgésico de venta libre.

Si se trata de una herida mayor será conveniente:

  • Lavar la zona con agua y jabón, si es posible, utilizando para ello una jeringa sin aguja.
  • Frenar la hemorragia haciendo ligera presión a los lados de la herida, a intervalos de 10 minutos, pues esta acción detiene momentáneamente la circulación de la sangre y favorece la coagulación.
  • No trate de retirar los fragmentos de vidrio, piedra o madera.
  • Para saber si una cortada necesita ser cosida, se debe observar si los bordes de la herida se juntan por sí mismos; si es así, no requerirá sutura, en caso contrario, puede usar tela adhesiva para juntar los bordes de la lesión en lo que el afectado es trasladado al hospital más cercano.
  • Deben dejarse abiertas las heridas que son producto de la mordida de otra persona o de un animal -perro, gato, o cerdo-, porque de modo contrario existe gran riesgo de infección.
  • Para controlar el dolor se puede recurrir a un analgésico de venta libre.

En el caso de quemaduras se recomienda:

  • Colocar el área afectada bajo un chorro de agua fría, o bien sumergirla en este líquido durante 10 minutos; esto aliviara el dolor.
  • Se puede aplicar una pomada indicada para controlar las molestias ocasionadas por la quemadura.
  • En caso de quemadura menor en la boca, es necesario que la víctima tome agua fría, se enjuague y escupa.
  • Para calmar el dolor, se puede recurrir a un analgésico de venta libre.
  • Las quemaduras de segundo grado se distinguen por formación de ampollas, las cuales no deben reventarse, pero si ya se hizo, se deben lavar con mucho cuidado, con agua hervida y jabón.
  • Esterilizar un poco de vaselina calentándola hasta que hierva. Luego, debe untarse en una gasa limpia y cubrir con ella la zona afectada. Si no se tiene vaselina, es mejor dejar la quemadura destapada.
  • Si hay señales de infección, como pus, mal olor o fiebre, deben colocarse lienzos de agua tibia con sal (una cucharadita de sal por cada litro de agua) tres veces al día y acudir al médico.
  • En caso de una quemadura de tercer grado, se debe envolver la zona afectada con un trapo muy limpio y buscar ayuda profesional de inmediato.
  • Si hay quemadura por sobreexposición a los rayos ultravioleta del Sol (ondas electromagnéticas que atraviesan la capa de ozono que protege al planeta), conviene aplicar compresas de agua fría para reducir las molestias.

Para disminuir los síntomas ocasionadas por picaduras de insectos pueden ponerse en práctica los siguientes consejos:

  • Aplicar compresas frías en la zona dañada.
  • Si hay un aguijón visible debe quitarse con ayuda de pinzas.
  • No debe exprimirse ni friccionarse la picadura porque el veneno puede extenderse.
  • Existen algunos productos de venta libre que combaten la comezón y la inflamación, y otros que alivian el ardor y comezón.
  • Cuando se ha formado una herida a causa del rascado hay que lavar la zona con agua y jabón y, posteriormente, usar algún antiséptico para prevenir una infección.

Hay que tener en mente que el material de curación es fundamental en nuestro botiquín de primeros auxilios, pues nunca sabemos en qué momento podrá ser de gran utilidad mientras se recibe atención médica apropiada.

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  • Antisépticos -...

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    Antisépticos

    Son sustancias que ayudan a combatir o prevenir los padecimientos infecciosos, inhibiendo el crecimiento y la reproducción de bacterias, hongos y virus que los ocasionan. Se aplican principalmente sobre la piel para atender heridas, quemaduras y picaduras, aunque también se utilizan en mucosas (boca, garganta, fosas nasales).

    Material de curación

    Los antisépticos pueden ser de origen natural, como la saliva, que elimina microorganismos alojados en la cavidad bucal y que son responsables de caries dental , u obtenerse en el laboratorio, donde se preparan en concentraciones ideales para combatir enfermedades sin afectar al paciente.

    Es importante mencionar que desinfectante y antiséptico no son sinónimos, ya que el primero es un producto que destruye gérmenes localizados en superficies (piso, muebles, baño, sala de operaciones) u objetos (utensilios de limpieza e instrumental empleado en intervenciones quirúrgicas, por ejemplo), en tanto que los segundos actúan únicamente sobre tejidos vivos.

    Así, un requisito que deben cumplir los antisépticos es que no representen peligro para el ser humano, de modo que deben carecer de toxicidad o efectos corrosivos. Asimismo, no presentan problemas para disolverse con otros compuestos ni se alteran o descomponen, aun cuando se exponen a la acción de la luz o el calor.

    Tipos y función

    Aunque es cierto que hay gran cantidad de microorganismos en el ambiente e incluso que muchos habitan sobre la epidermis para alimentarse del sudor y de la grasa producidas por las glándulas sudoríparas y sebáceas (una persona sana y limpia puede albergar 2.4 millones de bacterias por centímetro cuadrado de las axilas ), éstos seres diminutos son comúnmente controlados por los eficientes sistemas de defensa que existen en la piel y mucosas.

    Sin embargo, es posible que los gérmenes se introduzcan al cuerpo humano a través de una cortadura o herida, por lo que en estos casos debe usarse un antiséptico que impida su paso y reduzca la posibilidad de sufrir daño. El producto debe aplicarse en los costados del corte de la piel y no directamente en la incisión, sin olvidar que lo mejor es permitir que la lesión se ventile para que cicatrice y, de esta manera, se impida un nuevo ataque.

    Algunas infecciones por bacterias y virus ocasionan ampollas y úlceras pequeñas y dolorosas (aftas) en las mucosas de la boca. En este caso, la lesión puede ser originada por un objeto, una prótesis dental o un golpe, y sus efectos son atenuables gracias a soluciones antisépticas, las cuales se aplican, directamente, con ayuda de una torunda de algodón o hisopo, o mediante la realización de buches y gárgaras.

    Otro tanto hay que decir del acné, padecimiento en que los cambios hormonales estimulan a las glándulas sebáceas, generando cúmulos de grasa que obstruyen los poros y dan lugar a barros y espinillas. Tales lesiones pueden ser invadidas por la bacteria Propionebacterium acnes , de modo que utilizar soluciones antisépticas especiales puede ayudar a aminorar el riesgo de infección y, por tanto, de cicatrices.

    Existen muchas sustancias antisépticas, pero las más importantes son:

    Alcohol etílico o etanol.

    Se emplea en soluciones cuya concentración es de 70 y 96%. Se emplea en golpes, raspones o pequeñas heridas, y no debe utilizarse en cortaduras grandes, ya que lastima los tejidos y favorece la aparición de coágulos que alojan microorganismos vivos en su interior. Es muy eficaz contra bacterias, pero no así con los virus. Existe otra variedad de alcohol, el isopropílico, con idénticas cualidades antisépticas, pero casi no se usa por ser altamente irritante.


    Agua oxigenada (peróxido de hidrógeno).

    Se utiliza como antiséptico en concentraciones del 6% (20 volúmenes). Su empleo está muy extendido porque no produce irritación en los tejidos, pero tiene el inconveniente de que se descompone rápidamente cuando entra en contacto con unas enzimas , las catalasas, que existen en los tejidos. También estimula la coagulación sanguínea y es útil cuando se sospecha de infección por bacterias anaerobias (que viven sin oxígeno), como la que genera tétanos . Es ideal para limpiar mucosas, y en odontología se emplea para combatir gingivitis .

    Yodo.

    Antiséptico de bajo costo, acción rápida y que raramente genera reacciones adversas. Existen varias formas de utilizarlo, según las necesidades:

    1. Tintura. Es yodo disuelto en alcohol; se emplea en el tratamiento de afecciones causadas por bacterias u hongos, para desinfectar heridas o para limpiar piel sana, antes de una intervención quirúrgica. Ocasiona manchas temporales y reacciones alérgicas en algunos sujetos.
    2. Solución acuosa. Se utiliza para limpiar las heridas y es menos agresiva que la tintura.
    3. Solución en glicerina. Se aplica principalmente en las mucosas o en pieles muy resecas o sensibles. También llega a generar reacciones alérgicas.

    Povidona yodada. 

    Es un compuesto cuya acción desinfectante se debe a que libera el yodo que contiene en sus moléculas; se le puede encontrar en concentraciones del 10, 7.5 y 1%, así como en presentaciones especiales para aplicarse sobre la piel o en las mucosas de la vagina, garganta y boca. Posee las ventajas de manchar poco la piel y ser menos irritante que el yodo puro, aunque también puede provocar alergia. Muy útil en tratamientos de infecciones y para desinfectar heridas. Su uso es muy extendido en hospitales.

    Nitrato de plata.

    Su uso no es tan general como en los casos anteriores, pero se trata de un potente antiséptico de gran utilidad en el combate de estafilococos y pseudomonas, que son bacterias que suelen habitar dentro de los hospitales. Se emplean también para eliminar verrugas y desinfectar quemaduras.

    Cloruro de benzalconio.

    Está disponible en distintos grados de concentración, a veces disuelto en alcohol (tintura) o agua (solución acuosa), y se puede aplicar en mucosas, heridas o sobre la piel sana, previo a cirugías. Antes de aplicarlo, la piel tiene que ser lavada con cuidado y los restos de jabón deben enjuagarse abundantemente, ya que éste puede anular la acción antiséptica y favorecer la proliferación de bacterias. Es muy raro que genere alergia.

    Clorhexidina.

    Su acción es prolongada, tiene la ventaja de no producir irritación y no es absorbido por la piel, de modo que es un producto muy seguro. Ayuda a limpiar heridas o quemaduras, y en odontología es eficaz para eliminar la placa dentobacteriana. Su concentración puede ser de 0.05 a 0.5%, y se suele disolver en alcohol o agua.

    Violeta de genciana.

    Muy utilizada en décadas anteriores, sobre todo en el combate de infecciones generadas por hongos y bacterias, ha sido desplazada ante el surgimiento de productos más eficaces y que no generan manchas. Se sigue empleando con relativa frecuencia en padecimientos de la mucosa bucal y medicina veterinaria.

    Derivados del mercurio.

    Los más habituales son tiomersal (solución al 0.1%) y merbromina (al 2%), que se utilizan para desinfectar la piel raspada, aunque pueden producir irritación notable.

    Permagnato potásico o de potasio.

    No es tan común como los anteriores, pero es de utilidad para prevenir infecciones por hongos (tiñas) e incluso detenerlas en sus primeras etapas.

    Consejos de uso

    Recuerda que en caso de que haya cortes, rasguños y pequeñas heridas, el mejor tratamiento consiste en limpiar la herida con jabón y agua fría, y aplicar a continuación el antiséptico que te parezca más indicado, de acuerdo con las explicaciones anteriores.

    En términos generales, se debe tener cuidado de que estas soluciones no toquen directamente la herida, ya que pueden lesionar más los tejidos.

    En caso de heridas en mucosas, utiliza los productos formulados específicamente para desinfectar estas zonas, ya que un antiséptico para la piel suele ser demasiado agresivo.

    Por otra parte, considera que además de los antisépticos existen otros medicamentos (soluciones y pomadas, principalmente) que se utilizan en la prevención de infecciones, pero deben ser administrados bajo la aprobación del médico familiar porque contienen antibióticos (penicilina, garamicina, neomicina u otros similares).

    Finalmente, si una herida no cicatriza en aproximadamente una semana, o luce enrojecida y caliente, debe consultarse al especialista a la brevedad. Asimismo, toda lesión profunda que se haya producido con material metálico, en un sitio sucio o que fuera ocasionada por un animal, tendrá que recibir atención de un médico para prevenir el surgimiento de tétanos o rabia.

  • Apósitos - vendajes -...

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    Heridas leves

    Se trata de daños en las capas superiores de la piel, que no originan grandes sangrados o hemorragias, no afectan órganos vitales y no son muy grandes. Requieren atención menor, aunque deben observarse normas de higiene básicas para evitar infecciones.

    ¿Qué hacer?

    • Ante todo, lavarse muy bien las manos antes de atender una lesión de este tipo.
    • Después, hay que lavar la piel alrededor de la herida con jabón y agua hervida. Si hay mucha tierra, el jabón puede emplearse sobre la lesión, aunque debe recordarse que se puede dañar la piel.
    • Debe retirarse con cuidado toda la tierra de la herida. Si ésta tiene un pellejo, levántelo y quite toda la arena o restos.
    • Se recomienda lavar la herida con agua fría y hervida, usando para ello una jeringa o una perilla de hule.
    • Si se trata de una herida por instrumento punzo cortante (tijeras o cuchillos) que sangra, presione a los lados sin lastimar manteniendo la presión por no más de 10 minutos.
    • Se recomienda desinfectar la zona aledaña de la piel, con una torunda de algodón impregnada en solución antiséptica, sin que ésta penetre en la herida.
    • Finalmente, se deberá cubrir la región afectada con gasa esterilizada que permita la entrada de aire y, si se considera conveniente, vendar con cuidado.
    • Si la herida es muy pequeña, con una vendita será suficiente.
    • Las astillas pueden retirarse con unas pinzas pequeñas cuando son visibles. Esta maniobra debe realizarse con mucho cuidado, pues puede dañarse la piel o introducirse a mayor profundidad el objeto.

    Evite

    • Dejar residuos en la herida para no causar una infección.
    • Apretar demasiado el vendaje, siempre que se considere conveniente cubrir la parte afectada.
    • Dejar siempre el mismo vendaje sobre la herida. Cambie con cuidado la gasa todos los días, salvo indicación del médico, y observe su evolución para prevenir una posible infección.

    Recuerde

    • El antiséptico no debe entrar en la herida, a fin de permitir la cicatrización.
    • No apriete demasiado el vendaje.
    • No pierda la calma; no discuta con el accidentado ni lo regañe, sobre todo si se trata de un niño.

    ¿Cuándo acudir al médico?

    • Cuando permanecen fragmentos de vidrio o lámina en la herida. En este caso no conviene retirar el objeto, pues pueden crearse nuevas lesiones.
    • Si se considera que la extracción de una astilla u otro objeto enterrado en la piel puede ocasionar nuevas heridas.
    • Cuando el objeto que ocasionó la herida está sucio u oxidado, hay alta probabilidad de que se presente una infección por hongos o bacterias, incluso tétanos, lo cual requerirá de asesoramiento para el uso de antibióticos y otros fármacos. 
  • Pinzas - tijeras -...

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    Cada persona tiene un tipo diferente de piel y uñas diferentes, por eso hay tanta variedad de alicates, tijeras y accesorios de manicura y pedicura. Las uñas de una persona pueden decir mucho de la misma, por ello se le da tanta importancia a los accesorios de aseo, que nos ayudan a tener unas uñas en buena salud. Un buen tratamiento de manicura o pedicura, nos ayudará a mantener cuidadas las uñas. Para ello debemos tener en cuenta varios productos.

    Alicates

    Además de usarse para cortar las uñas también se utilizan para quitar pequeños pellejos.

    Tijeras de manicura

    Las tijeras de manicura suelen ser de tamaño pequeño para un mejor manejo de la misma, ya que con ella debemos realizar una acción meticulosa. Las hay con hoja curva o recta, además también las hay niqueladas e inoxidables.

    Tijeras para cutículas

    Tijeras especiales para las pieles que sobresalen de las uñas. Estas tijeras tienen la hoja más fina para un mejor manejo y corte de la piel.

    Cortacutículas (las hay con o sin lima, inoxidables...)

    Como la misma palabra dice este accesorio de manicura sirve para cortar o empujar las cutículas. La cutícula es el tejido que cubre a la lámina y envuelve el principio de la uña. El arreglo de las cutículas nos dan un mejor aspecto a nuestras uñas y manos. 

    Cortauñas

    Son como una especie de tenacillas con cuchilla curva que se usan para el corte de las uñas. Posee un mango que se puede plegar, este mango al girarse sobre sí se usa como palanca sobre las cuchillas. Las tenacillas están separadas por un muelle para que vuelvan a su posición inicial cada vez que realizamos un corte. Los hay en diferentes tamaños, el tamaño más grande se suele usar para uso doméstico y el más pequeño para viajes. También podemos encontrar cortauñas con lima. Las uñas deben cortarse preferentemente después del baño.

    Empujapieles

    Sirven para empujar levemente la cutícula hacia dentro mediante un palito, así pues daremos forma a la uña. Este accesorio para la manicura está realizado con madera de naranjo.

    Lima de manicura

    Las podemos encontrar muy diversas: rígidas, blandas, de corindón, de cristal, cromadas, de diferentes motivos y colores... Con la ayuda de la lima podemos dar la forma más adecuada a las uñas. Es aconsejable alisar el borde de la uñas cuando terminemos de cortarlas, limándolas de arriba hacia abajo, evitando así que se descamen. En el caso de no cortar las uñas también es muy bueno limarlas. Las limas se suelen utilizar para igualar las uñas y darles forma. 

    Accesorios de pedicuro

    Para obtener una buena salud y belleza de los pies. Hay que tener en cuenta que los pies son el soporte del cuerpo, por eso no debemos acordarnos de ellos sólo cuando nos hacen daño. Si los pies se deterioran y sufren daños, podría repercutir a todo el cuerpo. Además con la llegada del buen tiempo, comenzamos la puesta a punto del cuerpo, por lo que debemos incluir también, por supuesto, el mantenimiento de los pies. 

  • Termómetros

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    Mejor termómetro para medir la temperatura corporal. Lo cierto es que no existe un termómetro que sea mejor que otro, lo más apropiado es hablar de distintos termómetros en función a su forma de uso. Aunque lo más usual, hoy en día, después de que los termómetros de mercurio ya no se comercialicen, es usar un termómetro digital.

    Tipos de termómetros


    Termómetros digitales

    Son capaces, mediante dispositivos electrónicos, de medir los cambios de temperatura a partir de dispositivos denominados trasductores y posteriormenete sacar dicha información por una pantalla.

    Los termómetros digitales sirven para medir la temperatura axial, rectal o anal.

    Termómetros de infrarrojos

    Estos termómetros son capaces de medir la temperatura del tímpano a través del conducto auditivo. Son muy útiles para medir la temperatura corporal de los niños menores de 7 años.

    Cómo medir la temperatura corporal


    Temperatura axilar. Colocar el termómetro en la axila y cruzar el antebrazo sobre el tórax. Esperar de 5 a 10 minutos para leer la temperatura.

    Temperatura bucal. A los niños menores de 7 años, a los pacientes inconscientes o cuando observemos algún riesgo, no debemos medir la temperatura bucal. Para medir la temperatura bucal colocaremos el termómetro debajo de la lengua y esperaremos de 4 a 5 minutos.

    Temperatura anal. Medir la temperatura anal esta especialmente indicado para pacientes menores de 7 años. Para medir la temperatura anal, introduciremos el termómetro más o menos 4 cm en los adultos y no más de 2 cm en niños y mantendremos el termómetro 5 minutos.

    Una vez finalizada las mediciones con los termómetros, debemos limpiarlos con alcohol de 70 grados. Cuidado con mojar con agua los termómetros digitales, ya que podríamos dañar su mecanismo.

    • Temperatura corporal en adultos


      Se considera fiebre cuando el paciente tiene una Temperatura Axilar superior a 38 grados centígrados, por lo tanto una temperatura corporal de 39,7 - 39,8 - 39,9 significa fiebre alta. La fiebre debe ser entendida como un mecanismo de defensa del cuerpo, encargado en avisar que algo está ocurriendo por lo tanto debemos ponernos en contacto con nuestro médico.
      La temperatura corporal normal de los humanos adultos varía entre los 36.5-37.5 o más. Normas generales:
      Hipotermia, cuando la temperatura es inferior a los 36 o menos.
      Febrícula, cuando la temperatura está entre 37,1-37,9
      Hipertermia o fiebre, cuando la temperatura es igual o superior a 38.
    • Temperatura corporal en niños


      Una temperatura corporal de 39,7 - 39,8 - 39,9 en niños es alta y debemos tomar medidas y ponernos en contacto con nuestro médico. Los niños deben tener una temperatura de máxima 37,5 hasta los 3 años y de 37 hasta los 6 años.
    • Temperatura axilar


      Se considera fiebre cuando el paciente tiene una Temperatura Axilar superior a 38 grados centígrados, por lo tanto una temperatura corporal de 39,7 - 39,8 - 39,9 significa fiebre alta.
    • Temperatura Oral


      Se considera fiebre cuando el paciente tiene una Temperatura Oral superior a 38 grados centígrados, por lo tanto una temperatura corporal de 39,7 - 39,8 - 39,9 significa fiebre alta.
      La temperatura oral se recomienda medir en todos los pacientes, excepto, en los que están inconscientes, sufren confusión mental, convulsiones, afecciones de nariz, boca o garganta y los niños menores de 6 años.
    • Temperatura Rectal


      Se considera fiebre cuando el paciente tiene una Temperatura Rectal superior a 38,5 grados centígrados, por lo tanto una temperatura corporal de 39,7 - 39,8 - 39,9 significa fiebre alta.
      El resultado tiende a ser 0,5 a 0,7°C mayor que la temperatura oral. La temperatura rectal es recomendable para pacientes menores de 6 años.
    • Influencias sobre la temperatura corporal


      Hay varios factores que afectan a la temperatura corporal que pueden modificar en algunas decimas la temperatura pero en este caso la temperatura corporal inferior a 35 grados es totalmente alarmante. La constitución del individuo, sobre todo, del grado de obesidad. La edad, siendo peor en ancianos y en lecho de enfermo. 

      Otros factures externos pueden ser el entrenamiento del sujeto al calor: Adaptación conocida como aclimatación. El grado de humedad atmosférico: A más humedad aumenta la dificultad para absorber la sudoración producida. La vestimenta: más perjudiciales las oscuras y gruesas. 

      La existencia de enfermedades que dificultan la sudoración: diabetes, alteraciones cardíacas, pulmonares y renales. Enfermedades que cursan con aumento de la producción de calor: infecciones, hipertiroidismo y aquellas que se acompañan de fiebre. Consumo de ciertos fármacos: sedantes, anfetaminas y antidepresivos, fundamentalmente. Psicopatías y estados de etilismo agudo o crónico que disminuyen la tolerancia al calor excesivo.
    Consejos
    • La Temperatura Axilar debe ser tomada con Termómetro en dicha región durante un período aproximado de 4 (cuatro) minutos.